InicioOPINIÓNEl cisne canta en chino antes de morir, por Gonzalo de Martorell

El cisne canta en chino antes de morir, por Gonzalo de Martorell

Ya les aviso: en las siguientes líneas voy a reivindicar -aunque con moderación, tampoco nos vayamos a pasar- a Chen Yanseng. Así que antes de que me llenen de improperios -me carguen de “hate” como dicen los jóvenes ahora- déjenme aclarar que nunca me ha gustado ese juego perverso del que los españoles somos consumados profesionales y que consiste en hacer leña del árbol caído a la velocidad de un concurso de “aizkolaris”…

Ya se que lo más popular ahora mismo sería convertir a Chen Yanseng en una caricatura de Fu Manchú y descuartizarlo con saña entre risas y aplausos pero he intentado siempre, desde Pericos Marca, ser justo con el empresario chino. 

Criticarle en aquello que yo creía criticable y aplaudirle sus aciertos.  Ahora más que nunca si cabe, precisamente por tratarse de su adiós. Y exactamente igual haré con la presidencia de Alan Pace cuando su proyecto arranque. Porque equivocándome o no, pienso que en esencia es esa y no otra la labor del periodista frente a la responsabilidad de un micrófono. 

Lo cual no quiere decir llegados a este punto que yo, como todos los pericos, no crea que la gestión deportiva y social del empresario chino ha sido un desastre sin paliativos. Su masacre de entrenadores y directores deportivos la firmaría Tarantino para un guión. 

Dos descensos prácticamente seguidos y otras tantas temporadas en el filo de la navaja convierten a Chen en uno de los peores presidentes de la historia del Espanyol en términos estrictamente futbolísticos. Eso es incuestionable. Como lo es que tampoco socialmente ha estado el señor Yanseng muy acertado, lastrado por un absoluto desconocimiento sentimental de lo que es realmente este club y su cerrazón en tratarlo desde la distancia como una empresa más de su conglomerado.

Hasta aquí supongo que la mayoría estaremos de acuerdo.

Dicho esto sería igualmente faltar groseramente a la verdad negar que Chen cogió un club en quiebra técnica y se lo entrega a Alan Pace saneado y en perfecto estado de revista fiscal. Podemos analizar -desde luego- si este crecimiento se podía haber hecho de otra manera en vez de simplemente a base de insuflar dinero desde Rastar pero lo que es innegable es que de un modo u otro la administración Chen se ha dejado entre la compra, fichajes y el día a día del club más de 200.000.000 de euros y que gracias a eso hoy estamos vivos y solventes.

Pero verán, amables lectores, ocurre algo todavía más paradójico y es que igual que el cisne canta antes de morir -aunque un amigo biólogo me hizo saber que tal leyenda es completamente falsa y que cuando el bicho palma lo hace con un graznido bastante vulgar- Chen también ha cantado justo antes de dejar el Español. 

Porque resulta que la planificación deportiva de esta plantilla que ahora tanto nos está ilusionando es todavía de Chen. Evidentemente llevada a la práctica por Garagarza, Manolo y del resto del staff técnico… pero éste es un proyecto Chen. El último proyecto de la era Chen, de hecho.

La siguiente, para bien o para mal, ya será la liga de Alan Pace pero esta todavía es “Made in China”. Así que si al acabar el presente campeonato se consigue ese anhelado paso tranquilo y sin sobresaltos por la liga  o incluso se llega a… ¡oh, palabra maldita! Europa deberemos apuntárselo en su haber a Chen Yanseng.

No me negarán que es toda una paradoja, como digo.

2 COMENTARIOS

  1. El empresario chino de futbol no tenía ni tiene ni pajolera idea, es el resumen,
    tenía tan poca que se le ocurrió invertir en un club catalán (nosotros) en quiebra y en peligro de desaparición.
    Mala persona no ha sido en absoluto, y su último servicio fue convertir la deuda que tenía el RCDE con RASTAD en capital social , deuda que sería exigible ante tribunales .
    Si no lo hubiese hecho el campo y todos sus activos hubiesen sido confiscados.
    Por el contrario, ha buscado un nuevo inversor, cobrando el 50 % de la venta en efectivo y el 50% en acciones del nuevo inversor, pero perdiendo en la operación por parte de RASTAD de cerca de 75 millones de euros.
    El que quiera seguir denigrando a Chang, que ponga de su bolsillo el dinero invertido, y cuando llegue a casa le explique a su mujer que ha perdido 75 millones en la operación. Tiene asegurado el dormir en la bañera por el resto de su vida.

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