Creo que no falto al obligado sentido de la discreción que merece toda conversación privada si digo -sin entrar en más detalles- que en las plantas nobles del RCDE existe más preocupación por la posibilidad de incidentes graves el día del derbi y las eventuales sanciones que puedan venir en consecuencia que por el resultado deportivo en sí.
Y creo que tampoco peco de quisquilloso si digo igualmente que como es fácil imaginar “los de siempre” ya se están frotando las manos pensando en la campañita de criminalización que van a montar si “los pericos” deciden liarla.
Ese día -hermanos en blanquiazul- estaremos en el punto de mira de la Liga, de la Federación, de la Generalitat, del CSD, de la policía y por supuesto de todo el equipo de opinión sincronizaba blaugrana.
Todos con mil ojos puestos en el RCDE Stadium y todos con el gatillo a punto para disparar a discreción cierres de campo, multas económicas, denuncias federativas, sanciones administrativas a y consignas de adhesión inquebrantable al nacional-culerismo desde los medios afines.
Y no sólo eso; me consta igualmente que en el equipo de colores suizos en el que juega un portero que fue nuestro están ya aleccionando al vestuario para calentar aún más el ambiente y llegado el caso encender alguna chispa que haga que la caldera estalle.
¡¡¡No les demos ese gusto!!!
¡¡¡No caigamos en su trampa!!!
Este partido contra el rival suizo requiere más que ninguno en años de una mente muy fría y una templanza casi monacal… por muy alterada que pueda estar el alma.
Pensadlo bien: nunca hemos llegado a un derbi en una mejor situación deportiva y social y nunca -en consecuencia- hemos tenido igualmente tanto que perder.
Pensad en cómo podría distorsionar nuestra buena andadura en la liga una sanción grave en este momento.
¡Por favor pensad en el club!
¡Antes de hacer alguna barrabasada, de lanzar un objeto al campo o de gritar algo que exceda los límites de una animación acalorada pensad en el club!
Y pensad también en las consecuencias económicas y disciplinarias que podría tener para cualquiera ser condenado por esos actos.
Por mucho que el instinto perico nos pida lo contrario -y os prometo que a mi el primero- por una vez seamos más sensatos que pasionales.
¡Por supuesto que hay que dejarse la garganta gritando y animando!
Y desollarse la piel de las palmas de las manos aplaudiendo… y acabar con dolor en los brazos de levantar la bufanda… y silbar al rival hasta que nos duelan los labios… pero con ingenio y teniendo claro lo que nos jugamos como afición y como club.
Recordad que los voceros habituales están ya preparando los titulares más adecuados para presentar a la afición españolista como una horda fanática y agresiva.
Y que en los despachos de la Liga van a comprárselos todos.
Busquemos por lo tanto -y no dudo que la grada perica con su tradicional chispa sabrá hacerlo- formas ingeniosas, directas, incluso punzantes de animar a los nuestros y desearle una Feliz Navidad a los futbolistas rivales. Que con la que tienen encima de palancas, negreiras y demás chanchullos laportianos seguro que hay mucho donde pescar.
Pero no traspasemos esa línea que todos, en realidad, somos conscientes de que no debe traspasarse ni siquiera contra el odioso equipo blaugrana.
Así que pensemos en caliente, muy en caliente… pero mantengámonos fríos, muy fríos.






Amics pericos, donem-li als culers un exemple de deportivitat amb un comportament digne d’una afició amb ganes solsament d’animar al nostre equip. Visca L’Espanyol sempre i olvidem tot el què solsament ens pot perjudicar.
Lo mejor que podríamos hacer es un silencio para esa persona y los insultos que le íbamos a decirle , dejarlos solo para animar al equipo