Tras un largo paréntesis, Perico Que Vola regresó al Eixample Teatre y lo hizo de la mejor manera posible: con un lleno hasta la bandera. El público empezó a ocupar sus butacas a partir de las 19:20 horas, dejando claro desde el primer momento que las ganas de reencontrarse con el espectáculo eran máximas.
La velada arrancó a las 19:45 con un monólogo del humorista Fernando Moraño, encargado de romper el hielo con un tono irreverente y provocador, fiel al espíritu desenfadado del formato. Sus bromas sobre la actualidad perica y el entorno futbolístico marcaron el arranque de una noche en la que el humor y el sentimiento blanquiazul fueron de la mano.
La primera protagonista en subir al escenario fue Anna Torrodà, jugadora del Espanyol femenino, respondió con naturalidad a las preguntas del público, dejó claro su perfil discreto fuera del fútbol y reivindicó la necesidad de ampliar la Dani Jarque. También explicó la escasa relación diaria entre el primer equipo masculino y el femenino, más allá de los entrenamientos.
A continuación apareció Pere Milla, recibido con una gran ovación y confirmado, una vez más, como uno de los futbolistas más queridos por la afición perica. El delantero repasó su trayectoria vital y profesional, recordando sus orígenes como jornalero y camarero, y compartió anécdotas de las ciudades por las que pasó —Getafe, Murcia, Logroño o Soria—, combinando recuerdos personales con el humor que caracteriza al espectáculo.
Uno de los momentos más celebrados fue el juego en el que Pere Milla y Anna Torrodà chutaron a portería contra un muñeco (que era una imagen de Joan García), sumando puntos a base de balonazos, así como las confesiones del delantero sobre el vestuario: Edu Expósito como el más puntual y Luca Koleosho como el más tardío en llegar a los entrenamientos.
La noche también dejó intentos de llamadas en directo, con Pere Milla tratando de contactar con Manolo González, aunque finalmente quien aceptó intervenir fue Carlos Romero, sumando una sorpresa más al guion.
El espectáculo se completó con la aparición de varios personajes cómicos interpretados por Brian Domínguez, y especialmente con la imitación de Donald Trump a cargo de Javier Giménez, uno de los momentos más celebrados por el público, que arrancó carcajadas con su particular discurso futbolístico y político.
El broche final lo pusieron los Pericos Band, que hicieron vibrar al teatro con la rumba perica, coreada y bailada por la mayoría de los asistentes, cerrando una noche festiva y emotiva.
Con el patrocinio de Área Jurídica Global, Aceitunas La Española y AudAX, Perico Que Vola confirmó en su regreso al Eixample Teatre que sigue siendo un éxito de público, un punto de encuentro entre humor, fútbol y sentimiento perico que conecta de lleno con la afición. Los que no pudisteis verlo en directo, lo podréis ver en Betevé durante estas Navidades, os informaremos puntualmente del día de su emisión.
