En la previa del encuentro disputado en el RCDE Stadium se produjeron unos incidentes protagonizados por aficionados del Girona que, de forma ‘sorprendente’, han pasado prácticamente desapercibidos en la mayoría de crónicas posteriores al partido. Unos hechos lamentables que, pese a su gravedad, apenas han encontrado eco mediático.
Antes incluso de que comenzara el choque, la megafonía del estadio blanquiazul se vio obligada a intervenir en repetidas ocasiones para exigir el cese inmediato del lanzamiento de objetos desde la grada visitante hacia la afición local. El aviso no fue menor: de persistir estos comportamientos, los seguidores del Girona podrían ser desalojados del recinto.
Sin embargo, estos episodios han sido silenciados por buena parte de los medios, que sí han mostrado una contundencia absoluta a la hora de señalar y exigir sanciones ejemplares por el lanzamiento de botellas a Gazzaniga durante el encuentro, obviando —o minimizando— la provocación previa del guardameta del Girona.
Desde Pericos Marca ya denunciamos ayer que cualquier lanzamiento de objetos al terreno de juego es absolutamente condenable y que el club debe actuar con firmeza contra los responsables, sin excepciones. La violencia venga de donde venga, no puede tener cabida en el fútbol.
Lo que resulta difícil de aceptar es la evidente falta de una vara de medir común. La severidad con la que se juzga al Espanyol y a su afición contrasta con el silencio cómplice cuando los protagonistas son otros. Una doble moral que delata que, para algunos, la bufanda pesa más que el rigor y la neurona no alcanza para ejercer un mínimo de imparcialidad.
Porque si se exige ejemplaridad, esta debe ser para todos. Sin matices interesados y sin relatos a conveniencia.






Cierto muy acertado el comentario.
Eso pasó y había que decirlo.
¿Que piensan todos aquellos que han juzgado y sentenciado a la grada perica?. Que ahora también levanten la voz, para que se castigue a esos seguidores culés, perdón del Girona.
Así son las cosas.
Venga venga, a castigar a los visitantes.
Mucho más lamentable me parece tirar botellas al campo, invadirlo para pegar a los jugadores rivales, insultar desde la grada. Y el campo sin cerrar.
Muchos de estos antes del Girona son culés,y así se comportan