Luis García nunca tuvo el contexto a favor en el Espanyol. El técnico asturiano aterrizó en el banquillo perico en uno de los momentos más convulsos que se recuerdan en el club, con el equipo inmerso en la exigente Hypermotion y con una presión ambiental que no daba margen al error. Su etapa fue breve. Demasiado breve. A las primeras de cambio fue cesado y su relevo, Luis Miguel Ramis, tampoco logró consolidar un proyecto que pedía estabilidad a gritos. Aquella temporada quedó marcada por la incertidumbre y los volantazos en el timón.
Hoy el escenario es muy distinto para Luis García. Lejos del RCDE Stadium, el técnico dirige a la Unión Deportiva Las Palmas, donde ha encontrado respaldo, confianza y continuidad. Y los resultados —pero sobre todo las sensaciones— acompañan. El vestuario cree en él y el club canario, también.
Así lo dejó claro Jonathan Viera en rueda de prensa. El futbolista canario, voz autorizada dentro del grupo, no escatimó en elogios hacia su entrenador: “Ya te digo que es muy buen entrenador, sé de lo que hablo. Háganme caso, hay que cuidarlo… Y eso que es con el que menos he jugado”. Un mensaje directo que trasciende la anécdota y refuerza la figura del técnico.
El fútbol, caprichoso y cíclico, suele ofrecer segundas oportunidades. Y quizá el nombre de Luis García vuelva algún día a sonar con fuerza en el entorno del Espanyol. Esta vez, con el aval del tiempo y la experiencia.
🎙️Las palabras de Viera hoy sobre el entrenador y los pitos que ha recibido:
— Jaime de Eugenio (@jaimedeeugenio) February 12, 2026
“Ya te digo que es muy buen entrenador, sé de lo que hablo. Háganme caso, hay que cuidarlo.
…Y eso que es con el que menos he jugado.”
Mensajes así son los que hacían falta ahora en la @UDLP_Oficial. pic.twitter.com/bWH87FrfhS

Ojalá vuelva pronto, Luis si que es uno di noi. Pero hasta que no se vaya el cabezón, me parece a mí que lo tiene difícil. Suerte Luis, luis, luis
Suerte Luis
Vaya forma de sesgar la verdad. Lo echó vuestro querido Garagarza por pararle los pies cuando bajó al vestuario en Albacete. Si le hubieran dado la mitad de oportunidades que al también inexperto Manolo seguramente habría triunfado. Y él sí que siente los colores de verdad.