Se dice que en la vida lo que procede es ser agradecido. Pues eso, un año como el 2025 no merece más que un gran agradecimiento colectivo. Nuestro entrenador y nuestros jugadores nos hicieron disfrutar, sentirnos orgullosos e ilusionarnos. Nos dieron mucho más de lo esperado. Por ello, gracias, mil gracias por estos meses.
Ha sido enorme, divertido, intenso, emocionante,….pero desafortunadamente en muchas ocasiones el éxito inesperado puede ser un problema. Dar más de lo que uno puede dar o de lo que se espera de uno puede volverse en tu contra, sobre todo si la memoria es frágil.
Acostumbras mal al que recibe, creas la sensación de que lo excepcional debe convertirse en norma, sobrevaloras las posibilidades de éxito y evidentemente corres un riesgo. Peligro a la vista.
Sobre todo si aparecen desgracias…
Primera desgracia. Sábado 3 de enero del 2026. De diez partidos como aquel en nueve hubiera ganado el equipo local por goleada. El resultado final todos lo sabemos. Una victoria ante los otros, por fin, en Cornellá, nos hubiera supuesto una dosis de energía colectiva difícil de cuantificar por su magnitud. Lo contrario se convirtió en una frustración desproporcionada: “siempre nos pasa lo mismo”, “el principio de la caída del equipo”, “era ahora o nunca”,… El pesimismo se apoderó de una parte del club. Cuidado que puede ser peligroso.
Segunda desgracia. La de siempre, la habitual, la que conocemos porque siempre aparece, la sombra de negro. Pensábamos que nos habíamos librado de ella, pero no, vuelve a interferir de forma grave en nuestro futuro. Sibilina o descarada, ocasionada por el árbitro o por el VAR, por acción o por omisión, en el momento justo ahí estaban los sospechosos habituales. Uno, dos, tres, cuatro partidos. Ninguna decisión a favor y todas en contra. Resultados injustos y puntos que vuelan. Más peligro.
Tercera desgracia. Confiábamos en que por fin nuestro club iba a tener una propiedad que apostara de verdad por un futuro acorde con nuestra historia y nuestras expectativas. Al inicio nos contaron que la transición iba a ser lenta. Después algunos intoxicaron con noticias falsas. Finalmente volvió la marmota a nuestras vidas. El equipo se debilita y no se refuerza. La voz del entrenador, de la plantilla, de la prensa y de la afición clama en el desierto. Pero nadie oye o quiere oír. Da igual lo que nos expliquen, da igual el o los culpables, lo único que no da igual es que nuestra afición vuelve a ser maltratada emocionalmente. Decepción con hastío, rabia con impotencia, tristeza con pesimismo. Peligro inmenso.
Y aquí estamos. Hasta aquí hemos llegado apenas en un mes y unos días. Si, si, estamos leyéndolo bien, solo en algo más de un mes. Todo ha cambiado. De unas Navidades en la gloria a un enero con miedo y un febrero de desesperanza. Con una masa social con opiniones más heterogéneas que nunca. Defensores a ultranza del entrenador, la plantilla o la propiedad frente a detractores absolutos. Las redes sociales, las tertulias, los chats, los grupos de amigos, el estadio. Esto sí que es un caldero de caos.
Personalmente creo que deberíamos mirar la situación con una cierta perspectiva. Ya sé que es difícil. Se trata de fútbol. De pasión. Somos forofos irracionales cuando nos ponemos la camiseta blanquiazul para pensar. Estas semanas he leído y escuchado opiniones de personas cabales y sesudas de aquellas que tienes que volver a leer o escuchar varias veces porque no das crédito.
¿Pensaríamos igual si este conjunto de situaciones ocurriera en nuestra vida privada o laboral o las analizaríamos diferente y seríamos más comprensivos e indulgentes?
En muchas ocasiones en nuestras vidas uno debe pararse y reflexionar. Hacerse preguntas. Esa es la única forma de poder llegar a conclusiones justas, de no precipitarse, de poder valorar de verdad en qué punto me encuentro. Teniendo en cuenta la situación en la que estoy, como he llegado a ella y como quiero que sea el futuro. Acostumbra a funcionar.
Pues entonces, ¿vamos a ello?
¿Tenemos un equipo honrado que lucha y da todo lo que puede?
¿Tenemos un entrenador que hasta ahora siempre al final ha encontrado la fórmula para que el equipo tarde o temprano acabe funcionando?
¿Es un éxito estar sextos viniendo de dónde venimos y con el presupuesto que tenemos?
¿Daríamos una buena nota al equipo y el entrenador teniendo en cuenta los últimos 45 partidos desde el inicio del 2025?
Entre los otros, el Levante, el Girona, el Valencia, el Alavés, el Villarreal y el Celta, ¿es justo llevar únicamente 2 de 21 puntos?
Si nuestros delanteros, los árbitros o el VAR hubieran actuado de forma “normal” estos 7 partidos, ¿opinaríamos igual aunque el juego del equipo hubiera sido el mismo?
¿En una trayectoria personal, profesional o deportiva es normal y lógico sufrir algún altibajo en tu rendimiento?
Yo, desde luego, tengo muy clara la respuesta a estas 7 preguntas sobre estos 7 partidos. Claro que hemos notado que al equipo le cuestan más ciertas situaciones, que estamos algo más imprecisos, a veces más despistados o menos certeros. Pero también es verdad que a lo largo de una temporada todos los equipos, sí todos, sufren algún altibajo. Personalmente voy a seguir confiando en Manolo y su cuerpo técnico. Me gusta su mensaje de exigencia, la autocrítica que hace y el análisis en la búsqueda de soluciones para revertir los problemas. Voy a seguir creyendo en la honradez y profesionalidad de nuestros jugadores. Me gustan sus gestos, sus actitudes, su esfuerzo continuo, su implicación, como demostraron con su comportamiento el sábado. Voy a seguir pensando que prefiero disfrutar del presente en lo alto de la clasificación, recordar los buenos momentos pasados estos últimos meses o confiar en un futuro nuevamente ilusionante, que fantasear con malos augurios. Y desde luego no voy a caer en ese mal colectivo por desgracia tan habitual que acostumbra a ser la profecía autocumplida.

Valoro tu opinión pero no la comparto. En el futbol mandan los resultados. La temporada en segunda de Manolo fue mala, con el equipo que teníamos tuvimos que jugar la promoción y gracias a un error arbitral ascendimos. La temporada pasada estuvimos en descenso hasta el minuto 50 del último partido, gracias también a un penalti dudoso. La plantilla no debía ser tan mala, se intentó recuperar a los cedidos, incluso se fichó algunos de ellos. Esta temporada el juego volvió a ser malo, hemos ganado varios partidos tirando una vez a puerta y de córner. Cuando el físico ya no da para la presión volvemos a encajar goles como una feria. Si hay que tirar de historia vete más atrás y, valorando a Manolo en su justa medida no se puede ser tan conformista. No soy negativo, sólo me revienta que cuando estábamos bien este hombre se dedicara a quitar la ilusión a todo el mundo, consciente de que era una anormalidad. Y además tenemos que tragarnos a Calero, Exposito, y no pone chavales del B para que se vayan haciendo como hacen la mayoría de equipos de primera.
Menos mal que queda alguien con cordura.
Las redes sociales hacen mucho daño. Son un circo lleno de toxicidad.