La obsesión del universo culé con el Espanyol ha cruzado la frontera de la rivalidad deportiva para adentrarse de lleno en lo patológico. Resulta fascinante observar cómo un club que presume de «valors» y de mirar al mundo por encima del hombro vive, en realidad, con una tortícolis permanente por vigilar cada movimiento del club blanquiazul. Esa supuesta grandeza se desmorona en cuanto asoman el complejo de superioridad y esa bilis mal disimulada que tanto les gusta verter en redes sociales. Esta semana, el guion del victimismo y la mofa ha alcanzado su pico máximo de ridiculez: el Barça podría ser campeón si vence en Pamplona y los de Manolo González logran puntuar ante el Real Madrid.
Como era de esperar, los tontos de guardia ya han salido en tromba a cuestionar la profesionalidad de una entidad que no les debe nada. Es el nivel intelectual de los hooligans con altavoz, personajes como Marc Crosas o Jota Jordi, que parecen necesitar la existencia del Espanyol para dar sentido a sus vacuas intervenciones. Crosas, con su habitual condescendencia, se regodeaba en un supuesto «dilema poético» entre la salvación perica y el alirón azulgrana, mientras que Jota Jordi tiraba de violines para subrayar una narrativa que solo existe en su cabeza. No es poesía, es la demostración empírica de que, por mucho que ganen, su felicidad siempre será incompleta si no pueden pisotear al vecino. Al final, tanta fijación solo confirma una verdad que les escuece: el Espanyol les importa mucho más de lo que su arrogancia les permite admitir. El asunto, por grotesco, se comenta solo.








Un parell de fills de puta
A mí (imagino que a todos los pericos) eso me da igual, yo quiero que ganemos a Levante, Madrid y todos.
Vamossss
Imbècils ni ha arreu, però com aquests , pocs
Vaya noticia…💙
Pero si yo fuera del Madrid seguramente preferiría entregar la Liga en Cornellà para no darles la satisfacción de que me la ganen en el Camp Nou directamente y quitarles la emoción.
Quina raça son aquests?