El Espanyol de Manolo González se prepara para desembarcar en uno de los escenarios más hostiles y determinantes de este tramo final de la temporada. El Área Social del Sevilla ya ha confirmado de manera oficial que el primer cupo de entradas disponibles para el trascendental choque de este sábado a las 16:15 horas se ha agotado por completo. La afición hispalense ha respondido en masa, dispuesta a convertir el Ramón Sánchez-Pizjuán en una auténtica caldera y en un verdadero infierno de Nervión que pondrá a prueba la resistencia, el temple y el carácter del conjunto blanquiazul en una batalla dramática por la permanencia.
El ambiente en el feudo sevillista promete ser de una tensión insoportable. Ante la altísima demanda y el llenazo que se prevé, el propio club de Nervión ha emitido un comunicado recomendando a sus seguidores que acudan al estadio con bastante antelación para evitar las inevitables aglomeraciones en los tornos de acceso. Por si fuera poco, la presión ambiental podría seguir aumentando a lo largo de la semana, ya que se espera que los abonados locales continúen liberando sus asientos a través del sistema de cesión de localidades, asegurando que no quede una sola butaca vacía para presionar al conjunto catalán.
Para los hombres de Manolo González, el desafío es mayúsculo y exigirá su versión más sólida y combativa. Visitar el Sánchez-Pizjuán en estas circunstancias implica resistir el empuje de un rival directo que se juega la vida, exactamente como los pericos, y que fía la práctica totalidad de su salvación a la comunión con su grada, siendo este su penúltimo compromiso en casa antes de recibir al Real Madrid y cerrar el campeonato en Vigo. Los pericos tendrán que vestir el mono de trabajo, abstraerse del ensordecedor ruido andaluz y competir con el cuchillo entre los dientes para salir con vida de un territorio hostil donde cada balón dividido se disputará como si fuera el último.






Ya lo saben…