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Carlos Romero en su adiós: «Me voy encantado»

El telón de la temporada 2025-26 cayó en el RCDE Stadium con un empate a uno frente a la Real Sociedad que, más allá de lo numérico, supuso una noche de profundas emociones en clave individual. Para Carlos Romero, el pitido final no solo marcaba el cierre del curso, sino también el punto final a una intensa etapa vistiendo la camiseta blanquiazul. Al concluir su período de préstamo, el lateral debe regresar a la disciplina del Villarreal, pero cruza la puerta de salida habiendo conquistado el tesoro más preciado del feudo perico: el respeto absoluto y el afecto de su afición.

Desde los primeros compases del encuentro se percibía que no era una cita cualquiera para el carrilero. Tras dos temporadas defendiendo la banda del feudo blanquiazul, el futbolista afrontaba con tremenda ilusión la oportunidad de despedirse activamente sobre el césped. Así lo expresaba el propio protagonista al analizar lo vivido: “La verdad es que es particularmente muy bonito. Tenía ganas de jugar el último en casa y de despedirme después de dos años que considero preciosos delante de toda mi gente. Que me canten así significa mucho para mí.” Esa sintonía con la grada es el resultado directo de su entrega incansable, ganada a base de constancia y kilómetros recorridos.

La respuesta de los seguidores espanyolistas al corear su nombre supuso el broche de oro a su trayectoria en Barcelona, un reconocimiento que en este escenario nunca se regala por un simple detalle técnico. Romero valoró enormemente esta muestra de gratitud colectiva: “Habla de que he hecho las cosas bien, de que me tiene un cariño especial y la verdad es que me voy encantado” Aunque el destino final sea Villarreal, el poso que deja en la entidad barcelonesa es el de un profesional que caló hondo en la masa social.

Durante los noventa minutos, el lateral buscó con insistencia el premio del gol para redondear una tarde que visualizaba perfecta, marchándose con la espina clavada de no haber obtenido un triunfo de despedida: “La verdad es que he intentado todo. He intentado meter mi gol, pero despedirme con un gol, con una victoria, hubiera sido increíble. Lo he intentado, no ha podido ser, pero bueno, agradecido a toda la gente por estos dos años, sobre todo este último y la verdad es que darle las gracias”.

Al hacer balance de la campaña global, Romero no ocultó cierta melancolía por el bajón de rendimiento colectivo en el tramo decisivo del campeonato, contrastando el brillante arranque liguero con una segunda vuelta repleta de complicaciones. A pesar del sabor agridulce, destacó la comunión final con el público: “Sí, ha sido una lástima no haber hecho un año más bonito. La verdad es que hicimos toda la primera vuelta para que el año sea precioso, poder aspirar a más cosas. No ha podido ser, es una pena, pero bueno, la verdad es que esta gente creo que se va orgullosa de que siempre nos hemos dejado todo por esta camiseta”.

Para finalizar, el futbolista dedicó sus palabras más sinceras e institucionales a la identidad única de la afición perica, ensalzando su papel como el verdadero pilar que sostiene a la entidad en los momentos de máxima dificultad: “Creo que la gente no estaría así, no nos despedirían así, la verdad es que son los que hacen grande a este club y la verdad, que no cambien nunca, que es muy bonito«.

Con el mercado estival a las puertas y un horizonte contractual por definir en su club de origen, los caminos de Carlos Romero y el Espanyol se separan de forma indefinida. Nadie puede augurar si los despachos propiciarán un reencuentro futuro, pero la certeza absoluta es que el lateral no se marcha como un cedido más; se despide con los honores de quien supo entender a la perfección la exigencia y el sentimiento del RCDE Stadium.

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