Ver a Marc Cucurella con la camiseta del Espanyol podría parecer un rumor veraniego, pero la realidad detrás de esta impatante imagen es puramente tecnológica y nostálgico. Se trata de una iniciativa visual de Movistar que, mediante inteligencia artificial, ha vestido a internacionales de la selección española con las equipaciones actuales de los clubes donde se formaron. Siguiendo la estela de una campaña similar de la selección de Noruega para recordar dónde empezó todo, este montaje ha despertado un gran simbolismo para el entorno perico, devolviendo al carrilero a sus auténticas raíces.
Su paso por la cantera blanquiazul no fue un tránsito anecdótico. El lateral catalán dedicó siete temporadas completas al fútbol base del Espanyol, compartiendo vestuarios y dinámicas de grupo clave para su evolución antes de marcharse al Barcelona en etapa cadete. Aunque a menudo la memoria colectiva lo asocie solo a sus destinos posteriores en la élite como el Getafe, el Brighton, el Chelsea o la selección española, los cimientos de su carrera se moldearon luciendo las franjas blanquiazules.

El propio futbolista puso en valor esta etapa durante una charla en el podcast ‘La estrella que nos une‘ de la RFEF, conversando con Joan Capdevila. Lejos de discursos fríos, Cucurella rememoró con franqueza las dudas que tuvo al salir, reconociendo lo cómodo que se sentía en la disciplina perica y el dolor que experimentó de niño con la mítica final de la Copa de la UEFA de 2007: «Tenía dudas con ir al Barça. Estaba cómodo en el Espanyol, llevaba muchos años y esto de cambiar no me gusta mucho… Estuve siete años en el Espanyol y me fui en cadetes. Cuando perdieron en 2007 la final de la UEFA, recuerdo llorar, estar apenado. Dejé muchos amigos en el Espanyol. Me sabía mal, pero para mi futuro era un paso. Le guardo cariño«.
Estas palabras demuestran que su vinculación superó lo meramente deportivo. Su testimonio describe a un chaval que sentía los golpes del primer equipo como propios y que mantenía un lazo emocional real con la entidad. La inteligencia artificial ha plasmado en una imagen de hoy lo que la velocidad del fútbol a veces camufla: que antes de consolidarse en los grandes escenarios europeos, Marc Cucurella también sintió y sufrió en blanquiazul.





👏👏👏
a mí me parece un buen tipo
Grande Cucú eres una gran persona no como los bastardos que están aquí se van y nos menosprecian.
Gracias Cucurella!!!!