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Lecciones de moralidad de quita y pon: El cinismo culé colapsa con el fichaje de Cucurella

El mercado de fichajes siempre es un termómetro excelente para medir los niveles de cinismo que se manejan en el entorno del FC Barcelona. La información del fichaje de Marc Cucurella por el Real Madrid ha desatado una ola de indignación y rasgado de vestiduras en el ecosistema azulgrana, donde ya se cataloga al futbolista de Alella como una especie de demonio por vestir la camiseta blanca, a pesar de haber pasado por varios equipos desde que dejó el club azulgrana, y de haberse formado durante siete años en el fútbol base del Espanyol.

Resulta llamativo el ensañamiento con un jugador que abandonó la disciplina culé de forma definitiva hace ya muchos años y que ha recorrido un largo camino profesional antes de recalar en Chamartín. Sin embargo, para la doctrina del pensamiento único barcelonista, el simple pasado formativo en su cantera condena al futbolista a una sumisión eterna, privándole de su derecho legítimo a progresar profesionalmente en el club que elija.

Esta campaña de acoso y derribo adquiere tintes ridículos si se analiza con un mínimo de memoria histórica, concretamente recordando lo sucedido el curso pasado con Joan García. En aquella ocasión, cuando el entorno barcelonista intentaba dar lecciones al Espanyol son los mismos altavoces que hoy echan fuego por la boca defendían a capa y espada que el canterano perico tenía todo el derecho del mundo a perseguir su sueño y crecer profesionalmente vistiendo de azulgrana.

Aquel relato interesado pretendía dar lecciones de moralidad y comprensión al espanyolismo, exigiéndonos una asimilación sumisa de la situación basada en el romanticismo del progreso laboral del jugador. Sorprende ver cómo ese supuesto respeto por las ambiciones profesionales de los futbolistas se evapora instantáneamente cuando el destino final es el Santiago Bernabéu y el implicado ya ni siquiera pertenecía a su disciplina.

La doble moral culé es sencillamente insaciable y asquerosa. Lo que para un futbolista del Espanyol era una evolución natural y un paso lógico para cumplir sus metas, se transforma en un pecado capital insostenible si un exjugador de sus categorías inferiores decide firmar de forma completamente lícita por el Real Madrid.

La realidad del entorno barcelonista sigue quedando en evidencia ante su propia contradicción, demostrando que no soportan ver cómo el fútbol profesional se mueve ajeno a sus dictados éticos de conveniencia. Desde la trinchera blanquiazul asistimos a este nuevo espectáculo con una mezcla de ironía ante un ridículo espantoso que vuelve a dejar claro qué bando maneja la hipocresía a su antojo.

1 COMENTARIO

  1. Me aburroooooooo…!!!! Dejaros de tonterías y de sacar noticias irrelevantes para el entorno blanquiazul…por favor!

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