El nuevo proyecto del filial ya está en marcha. El conjunto perico inauguró su ronda de amistosos veraniegos desplazándose para medirse al FC L’Escala, en un encuentro que contaba con el gran aliciente de presenciar el estreno de Sergio García asumiendo las riendas desde el banquillo.
Los minutos iniciales exigieron la máxima concentración de los blanquiazules. El cuadro local salió al césped con mucha intensidad en la presión, obligando al guardameta Llorenç Serred a intervenir con una excelente parada que evitó el primer tanto en contra. Superado este susto inicial, los visitantes fueron de menos a más. De forma paulatina, el equipo logró arrebatarle el esférico a su rival y asentar su propuesta sobre el terreno de juego para llegar al descanso controlando el ritmo del choque.
La reanudación trajo consigo la versión más dominadora del cuadro perico. Los pupilos de Sergio García subieron una marcha la intensidad y sometieron al conjunto local, evidenciando un paso adelante muy notable. Este monopolio del juego no tardó en obtener su merecida recompensa. Corría el minuto 55 cuando Víctor Mullerat se inventó una fantástica acción personal para batir la portería rival, mandar la pelota a la red y decantar la balanza.
A partir de la diana, el filial blanquiazul administró su ventaja con mucha madurez. Ni siquiera el habitual carrusel de sustituciones propio de estas semanas de preparación llegó a desestabilizar la estructura del equipo. El control del partido fue absoluto hasta escuchar el pitido final, gozando incluso de diversas llegadas con peligro real para haber ampliado la diferencia en el marcador y sentenciar el duelo.
En definitiva, este primer ensayo veraniego deja un balance muy positivo. El renovado Espanyol B empieza a acumular rodaje en las piernas, exhibe firmeza en la retaguardia y arranca la etapa de Sergio García cargándose de moral de cara al inicio de la competición oficial.





