En plena pretemporada, Urko González repasa la actualidad blanquiazul en una amplia entrevista concedida al diario AS. Tras una primera etapa como cedido y su posterior traspaso definitivo el pasado verano hasta 2030, el centrocampista vitoriano se ha establecido como un pilar fundamental en la medular perica. Con la vista puesta en la nueva campaña, analiza el momento de forma del equipo, la confianza depositada en Manolo González y las expectativas de un vestuario que busca dar un salto de madurez.
El arranque del trabajo estival está sirviendo para asentar las bases del nuevo curso, un proceso exigente pero gratificante para el futbolista vasco. «Está siendo un poco durilla, pero bien, estamos entrenando mucho», comenta Urko sobre los primeros entrenamientos, al tiempo que valora la tranquilidad de arrancar la pretemporada con su futuro totalmente resuelto en la entidad blanquiazul: «Ha sido un verano tranquilo. He estado desconectando y, bueno, cargando las pilas para volver a tope. Al final estás más tranquilo y disfrutas más del verano».
El vestuario afronta esta nueva etapa habiendo asimilado el sufrimiento y las dificultades de la campaña anterior, un periodo en el que la unión del grupo y la figura de Manolo González resultaron clave para salir a flote. «Fueron dos tramos diferenciados. Sí que es verdad que la primera vuelta fue fácil, en el sentido de que nos salía todo de cara. Luego la segunda vuelta fue complicada, pero al final todos juntos lo sacamos y eso es lo importante», relata Urko al recordar la mala racha de resultados.
Sobre la figura del técnico y la continuidad del proyecto, el mediocentro no duda en cerrar filas con el banquillo: «Manolo había hecho méritos de sobra para seguir, porque la primera vuelta que hicimos también fue, en gran parte, gracias a ellos. Muchas veces se mira a los jugadores, pero el staff también tiene gran parte de culpa. Al final se decidió que continuara y nosotros fuimos a muerte. Creo que es una decisión acertada que siga con nosotros». Asimismo, destaca la cercanía del preparador gallego: «Como entrenador y como persona. Ya sabemos cómo es, lo vive mucho y eso luego te lo contagia. Como persona es claro contigo, siempre es sincero y eso el jugador lo agradece mucho. Evidentemente, estamos a muerte con él». También reconoce la ayuda tras la llegada de Monchi para redirigir la situación: «Al final, que viniera él también sí que ayudó. Estuvimos todos juntos, fuimos hacia delante y lo sacamos».
De cara al curso que se avecina, la plantilla perica asume la responsabilidad de elevar sus prestaciones colectivas para evitar los apuros de última hora y consolidar al club en la zona media-alta de la tabla. «Quedar lo más arriba posible, pero creo que lo importante es que el Espanyol se consolide. No tenemos que sufrir hasta el final. Yo creo que tenemos equipo de sobra para hacerlo», asevera el vitoriano, sumándose a las palabras del canterano Pol Lozano sobre dar un paso al frente: «Sí, está claro. Al final tenemos equipo para hacerlo».
La exigencia aumentará esta temporada con incorporaciones para la medular como Gabriel Moscardo, un escenario de libre competencia que Urko valora positivamente: «Al final la competencia siempre es positiva, hace que te exijas a tope y que luego Manolo tenga para decidir. A todos los que han venido los veo muy bien, con muchas ganas de aportar. Son buenos jugadores». Sobre la llegada del joven talento brasileño, añade: «Es un chaval muy joven que lleva ya tres años jugando por Europa. Eso no lo hace cualquiera. Entrenando se ve que es muy buen jugador».

En cuanto a su posición idónea dentro del esquema táctico, afirma sentirse cómodo «en esa posición del medio», habitualmente arropado por Pol Lozano. Respecto a los tramos de la pasada temporada en los que disfrutó de menor protagonismo, muestra una gran autocrítica: «Soy consciente de que, cuando jugaba, no estaba a buen nivel y, evidentemente, hay que cambiar. Cuando tú no estás bien, le toca a otro. Lo que hice fue seguir entrenando, dando lo mejor, para que, cuando me llegara la oportunidad, pudiera volver a hacerlo bien».
Con un contrato de larga duración que le vincula al Espanyol hasta 2030, Urko elude asumir galones individuales y prefiere focalizar el liderazgo en el colectivo: «No. Al final todos en la plantilla somos importantes». Del mismo modo, le resta trascendencia al importante aumento de su valor de mercado en los últimos meses: «No, la verdad que tanto, tanto no. Sí que es verdad que aquí, en el Espanyol, me han dado la confianza y la posibilidad de jugar. Estoy muy contento y feliz».
Ese respaldo recibido por la entidad perica supuso un punto de inflexión en su carrera tras su salida de San Sebastián: «Apareció el Espanyol en un momento en el que yo estaba jodido, me han dado la confianza y estoy muy feliz». Por último, reitera el impacto positivo que le causó el club y su masa social desde el primer día: «Jugar en el Espanyol es la hostia. Se pueden decir infinitas cosas: la afición, el campo, lo que es el club y los trabajadores del club. Cuando vine me sorprendió mucho, para bien. La gente aprieta y el campo es muy bonito. También me sorprendió cuando vine el grupo humano que hay aquí», concluye con la vista puesta en un año prometedor.






Para ti jugar en el Español es la hostia, y en la Real Sociedad…. La rehostia.
Urko es sin duda uno los más grandes aciertos de este siglo y va a dejar una huella para siempre en nuestro equipo perico pq es un gran jugador y sabe leer y sumar en todos los partidos .
Me trae al recuerdo a dos leyendas como Fernando Molinos y Jesús Glaría 😍