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La camiseta bajo la elástica, por Fran Sánchez Alaminos

Mails que nunca envié

De: Fran Sánchez Alaminos Para:Andrés Iniesta, Marcos Fernández

CC: Dani Jarque y ciudad autónoma de Ceuta Asunto: La camiseta bajo la elástica Fecha: 8 de septiembre de 2026

La camiseta bajo la elástica

Estimados Andrés Iniesta y Marcos Fernández,

Hay una camiseta que casi nunca vemos. Es blanca, de interior, sencilla, sin escudo, sin publicidad, sin nombre ni dorsal. Una camiseta que los futbolistas lleváis debajo de la elástica de competición y que, normalmente, cumple una función tan discreta como necesaria: estar ahí conteniendo vuestro sudor. Pero a veces esa camiseta es mucho más. A veces, antes de un partido, un jugador coge un rotulador y escribe sobre ella aquello que necesita llevar consigo: una persona, un recuerdo, una reivindicación, algo que quiere decir y que quizá no encontraría otra forma de decir.

Porque antes de que sucedan algunas cosas, primero hay que haberlas imaginado. Rocky Balboa subiendo las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia no estaba peleando. Estaba llegando. Había un momento que todavía no existía y que, sin embargo, parecía haber vivido ya en su cabeza. El deportista también juega con esa posibilidad: la de verse allí antes de estar allí, la de imaginar el instante decisivo para estar preparado cuando finalmente llegue. Quizá por eso, debajo de una camiseta de fútbol, a veces haya algo más parecido a un pequeño guión de lo que está por suceder.

Todos te recordamos Andrés Iniesta en Johannesburgo. Minuto 116 de la final del Mundial de Sudáfrica. Gol de España. Iniesta se quita la elástica y debajo aparece aquel mensaje que ya forma parte de la memoria del fútbol: «Dani Jarque siempre con nosotros».

Durante unos segundos, Dani Jarque estuvo allí. No físicamente, claro, pero sí en ese lugar donde los recuerdos pueden hacerse presentes. En la camiseta que Andrés habías decidido llevar debajo de la elástica, en el momento que habías imaginado tantas veces, en el gol que convirtió una memoria privada en un mensaje para el mundo entero.

El domingo ocurrió algo distinto. Marcos Fernández, después de una temporada cedido en el Ceuta, habías regresado al Espanyol dispuesto a hacerse un sitio y llegó tu primer gol en Liga. Cuando levantaste la elástica apareció el mensaje que habías decidido llevar debajo:

«Ceuta no se vende, Ceuta se defiende». Otra camiseta blanca. Otra historia. Otro mensaje.

Y vuelve entonces una pregunta que quizá no tenga una respuesta definitiva: ¿ayuda visualizar el gol a conseguirlo? No sabemos si imaginar una jugada hace que la jugada suceda, ni si escribir algo sobre una camiseta aumenta las posibilidades de que el balón termine dentro de la portería. Pero sí sabemos que los futbolistas visualizan. Visualizan el partido, el momento, el gol e incluso lo que harán después de marcarlo. Unos levantan los brazos; otros señalan al cielo; hay quien se lleva las manos a las orejas, quien corre hacia una cámara, quien besa el escudo, quien busca a un compañero para abrazarlo y quien, en mitad de la euforia, descarga la rabia al conseguir un gol que otorga un Mundial pateando el banderín de córner. Cada futbolista tiene su manera de celebrar lo que acaba de imaginar durante tantos minutos.

Y quizá algunos visualizan también el instante en que podrán levantarse la elástica para que el mundo entero vea aquello que llevan escrito debajo. Ahí está lo fascinante: la camiseta bajo la elástica es una especie de mensaje en espera. Nadie puede verlo mientras el jugador corre, nadie sabe qué pone mientras disputa el partido. El mensaje permanece pegado al cuerpo, escondido, esperando. Hasta que llega el momento. El gol. Entonces el futbolista tira de la elástica, enseña la camiseta y convierte en público algo que hasta ese instante solo existía dentro de él.

Quizá por eso no sea tan importante saber si aquella visualización ayuda realmente a marcar. Quizá lo importante sea otra cosa: que cuando el gol llegue, si llega, el futbolista ya sepa exactamente qué quiere decir. Porque a veces el gol no es el principio del mensaje. Es solamente el momento en que el mensaje consigue salir a la luz.

Y quién sabe. Quizá algunos goles empiecen mucho antes de que el balón entre en la portería. Quizá empiecen como Rocky, subiendo unas escaleras que todavía no conducen a ninguna parte, pero que en su cabeza ya conducen al momento que está buscando. Quizá empiecen con una camiseta blanca y un rotulador, debajo de la elástica.

Con todo afecto Andrés y Marcos,

EnX@SanchezAlaminos

8 COMENTARIOS

  1. Muy grande Iniesta, una demostración de cómo es. Aún siendo culé, decidió dar ese homenaje a su amigo, a pesar de poder recibir críticas de alguna mala persona.
    Y muy grande marcos Fernández acordándose de la ciudad que le acogió durante un año y por sentir que una parte de España está en peligro. Valiente Marcos, visualizando un problema viral y al que todos los españoles, esperamos que se ponga remedio cuanto antes.
    👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏

  2. Magnífica crónica de Alaminos, Iniesta y Marcos Fernández escriben un hermoso mensaje de cariño y solidaridad que hubiera quedado invisible si no marcan el gol, pero los 2 tenían fe en que marcarían y por eso escribieron la frase en su camiseta, la que normalmente no se ve.

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