Bryan Zaragoza empieza a ver la luz después de unos meses especialmente complicados. El atacante del Espanyol ha encontrado en la entidad perica el escenario que buscaba para recuperar sensaciones y volver a sentirse importante, después de una etapa marcada por las lesiones, la falta de continuidad y varias cesiones.
En una entrevista concedida a AS, el futbolista malagueño explica por qué decidió apostar por el Espanyol pese a contar con otras alternativas. La confianza de Manolo González, Monchi y Miguel Ángel Gómez resultó determinante para que Zaragoza tuviera claro su destino.
“Porque el proyecto que me presentaron yo creo que fue ideal. Tuve claro dónde quería ir. Yo hablé con Manolo, hablé con Monchi, con Miguel Ángel, y la verdad es que me transmitieron confianza, ilusión, me gustó mucho el proyecto y me decanté por venir”, explica.
El extremo, además, asegura que su llegada al club perico fue una decisión en la que puso mucho de su parte. Su intención pasa por echar raíces en Barcelona y dejar atrás la sensación de estar constantemente cambiando de equipo. “Me hablaron del largo plazo, que quieren que forme parte del Espanyol mucho tiempo. Eso me gustó, porque yo también quiero estar aquí. Creo que lo he demostrado, que he puesto mucho de mi parte por venir al Espanyol. Creo que este es mi sitio y espero estar aquí mucho tiempo”, afirma.
Zaragoza reconoce que llegó al Espanyol con una importante desventaja respecto al resto de sus compañeros. La lesión de rodilla que arrastraba desde su etapa en la Roma le impidió realizar una pretemporada normal y tampoco pudo trabajar con el grupo durante su estancia en Alemania. “Vine con un déficit importante, porque no había hecho pretemporada. Traía una lesión de rodilla de la Roma, así que en Alemania no me entrené con el grupo”, señala.
Ahora, el futbolista considera que el parón le está permitiendo completar una puesta a punto necesaria para acercarse a su verdadero nivel. “Ahora, como quien dice, llevo un mes compitiendo, pero no a mi máximo nivel, por eso estas tres semanas me están viniendo bien para estar ya casi al cien por cien a la vuelta”, apunta.
El propio Bryan admite que su situación en el Bayern de Múnich fue complicada, especialmente por la incertidumbre y el aislamiento que vivió mientras esperaba una salida. “En las dos últimas semanas me pesó mucho estar en Alemania, en un hotel, sin la familia y sin entrenar ni jugar, que es lo que a mí me hace feliz”, reconoce.
Uno de los grandes condicionantes de la operación es la opción de compra que tiene el Espanyol. Zaragoza no esconde que regresar al Bayern sería un escenario que le generaría frustración después de haber encontrado estabilidad en Barcelona. “Si no se cumple el objetivo o ellos deciden no ejecutarla, tendría que volver a Alemania, claro. Y creo que sí que sería frustrante porque al final yo vine aquí para estar, como he dicho antes, mucho tiempo”, asegura.
El malagueño también analiza su paso por el gigante alemán y considera que su falta de protagonismo no respondió exclusivamente a cuestiones deportivas. La juventud, el cambio de país y el nivel de competencia en su posición fueron factores determinantes. “Era un chico de 20 años que iba al Bayern, uno de los mejores clubes del mundo, si no el mejor. Tenía en mi posición a Musiala, que para mí era el mejor del mundo en ese momento, y además a Sané, Gnabry, Coman…”, recuerda.

Pese a todo, no se arrepiente de haber aceptado aquel desafío. “Nunca me arrepentiría de haber dado ese paso. Cuando te viene un club tan grande, no puedes rechazarlo”, sentencia. Después de varias experiencias en poco tiempo, Zaragoza parece haber encontrado en Barcelona la estabilidad que buscaba. El futbolista ya tiene vivienda y comparte su día a día con su familia. “Aquí tengo casa ya desde hace un mes. Vivo con mi mujer, con mi hijo, y me viene otro en camino. Aquí tengo a toda la familia conmigo. Estoy a gusto y feliz”, explica.
Ese arraigo también ayuda a entender por qué el jugador quiere prolongar su estancia en el Espanyol y dejar atrás una etapa en la que pasó por Osasuna, Celta y Roma en un periodo muy corto.
La entrevista también deja espacio para conocer la personalidad de un Bryan Zaragoza que reivindica sus orígenes y el fútbol callejero que marcó su formación. El atacante considera que ese tipo de fútbol aporta recursos que difícilmente se pueden enseñar dentro de una cantera. “Sí, se ha perdido esa libertad de jugar en la calle. Cada día hay menos jugadores así porque se mira más el físico”, lamenta.
Y pone en valor precisamente aquello que aprendió jugando con otros niños sin entrenadores ni instrucciones tácticas. “En la calle es donde se aprende la picardía, y muchas cosas buenas y malas”, afirma. Una filosofía que conecta perfectamente con su estilo de juego, basado en el uno contra uno, el descaro y la capacidad para improvisar.
Zaragoza también habla de una de las grandes cuentas pendientes de su carrera: no haber formado parte de los equipos españoles que conquistaron los grandes títulos recientes. El jugador reconoce que siente cierta rabia, aunque mantiene intacta su ambición de volver a tener una oportunidad. “Tengo esas espinas, porque al final tomas decisiones que no son correctas, te quitas de un sitio y te metes en otros, pero pienso que todavía me quedan unas cuantas por delante y que engancharé algo”, asegura.
Ahora, su objetivo pasa por recuperar su mejor versión con el Espanyol y demostrar que todavía tiene mucho que ofrecer. En Barcelona, Bryan Zaragoza parece haber encontrado el contexto que llevaba tiempo buscando.





Tenim moltes ganes de poder gaudir del teu joc.
No tienes que dar mucho más Brian porque si no mal vamos