El sentimiento perico trasciende los títulos y las vitrinas, forjando un vínculo inquebrantable entre la entidad y quienes defienden su escudo. La huella que deja el Espanyol es profunda, impulsada por una afición cuya pasión convierte el paso por el club en una experiencia vital inolvidable para muchos futbolistas. Un caso emblemático es el de Kiko Casilla, quien, a pesar de haber alcanzado la gloria europea y nacional en las filas del Real Madrid, mantiene al conjunto blanquiazul en un lugar privilegiado de su memoria.
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— Línea de Cal (@linea_d_cal) April 20, 2026
En una reciente charla para el programa ‘Línea de Cal’, el guardameta tarraconense fue tajante al ser cuestionado sobre cuál de sus antiguos equipos recordaba con mayor afecto: “El Espanyol”, afirmó sin vacilar. Esta declaración no es solo una muestra de cariño, sino el reflejo de una trayectoria marcada por la lealtad. Cabe recordar que Casilla dio una lección de compromiso institucional al renovar su contrato antes de partir hacia Chamartín, asegurando así que el club de su vida recibiera un traspaso justo por su salida. Gestos de tal nobleza son los que definen la identidad de un club que, más que aficionados, tiene una familia.

Gran persona i millor profesional
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