Las oficinas de la Real Federación Española de Fútbol han vuelto a enviar un mensaje alto y claro al RCDE Stadium, y no es precisamente de respeto. La designación de Jesús Gil Manzano para el trascendental duelo de mañana contra el Real Madrid no es una simple coincidencia administrativa ni una elección azarosa del Comité Técnico de Árbitros. Es, lisa y llanamente un «cachondeo» manifiesto hacia una institución que parece haber perdido todo su peso en los estamentos donde realmente se decide el destino del fútbol español.
Resulta insultante que, en un momento donde el Espanyol se juega la vida para acercarse a la permanencia y con el ambiente ya de por sí caldeado por la falta de resultados, el nombre elegido para impartir justicia sea precisamente el del colegiado extremeño. Para cualquier perico, Gil Manzano no es un árbitro más; es el rostro de la infamia de aquella noche del 28 de mayo de 2023 en Mestalla. Colocarlo de nuevo en el camino del Espanyol, con el recuerdo del descenso todavía sangrando, es una falta de sensibilidad que solo se explica desde la irrelevancia política que el club tiene actualmente en los despachos de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas.
La memoria del espanyolismo es nítida y el dolor de aquel arbitraje sigue presente. Nadie ha olvidado el gol legal anulado a César Montes por una supuesta falta a Mamardashvili que solo existió en la imaginación de Gil Manzano y en la pantalla de un Del Cerro Grande que hoy deja paso a Figueroa Vázquez en el VOR. Aquella decisión cambió el rumbo de nuestra historia y nos empujó al pozo de Segunda. Si a eso le sumamos la pasividad ante la falta previa al empate del Valencia y el penalti clamoroso sobre Braithwaite en el descuento que se quedó sin castigo, el cuadro que emerge es el de un club desprotegido y maltratado.
𝗗𝗘𝗦𝗜𝗚𝗡𝗔𝗖𝗜𝗢𝗡𝗘𝗦 | 𝗝𝗢𝗥𝗡𝗔𝗗𝗔 𝟯𝟰 | DOMINGO
— RFEF (@rfef) May 2, 2026
🟨🟥 Estos son los árbitros para los partidos del domingo 3 de mayo en Primera División.
👥 Designación completa: https://t.co/UNcpzNkVVi#ArbitrajeRFEF | @CTARFEF pic.twitter.com/aNTc74ruKq
Esta designación confirma que el Espanyol ha pasado a ser un convidado de piedra en el ecosistema federativo. Mientras otros clubes presionan, protestan y logran condicionar los repartos arbitrales, el silencio y la falta de influencia de la directiva blanquiazul nos dejan a merced de decisiones que parecen diseñadas para reírse de nuestra afición. Que Gil Manzano regrese a pitar un partido de máxima tensión del Espanyol es la prueba definitiva de que en la RFEF se sienten con total libertad para ignorar nuestro pasado reciente y nuestras heridas. Mañana el equipo no solo tendrá que luchar contra el Real Madrid y su propia ansiedad, sino contra la sensación asfixiante de que, en los despachos, el Espanyol hace tiempo que dejó de contar.






Por favor le pido a este sinvergüenza de árbitro, arbitre bien, porque creo que hay un Dios, que lo puede castigar muy fuerte oh algún hijo, ten mucho cuidado corrupto
Este indígena q es lo más chulo q conocí, q se vaya preparando q le va a robar a su madre, es q le tengo asco, y lo q quieren es cerrarnos el campo por los dos partidos q quedan y mandarnos a segunda.esta es la MAFIA CORRUCTA q existe en este país, así q cuando van a Europa, ya no es lo mismo porque haii no pueden robar
Si es culé ganamos y todos felices