Tras ocho temporadas defendiendo la camiseta blanquiazul, Judit Pablos (Igualada, 1997) ha puesto punto final a su trayectoria como futbolista profesional a los 28 años. La capitana se despidió de la Dani Jarque habiendo superado el centenar de partidos oficiales y en un momento vital muy especial: su próxima maternidad. En una sincera entrevista concedida a L’Esportiu, la atacante repasa los motivos de su adiós definitivo.
La decisión de colgar las botas no ha sido sencilla para la igualadina, quien reconoce que el desenlace se precipitó cuando la dirección deportiva le comunicó que no entraba en los planes del próximo proyecto técnico. «Siempre había tenido muy claro que me quería retirar en el Espanyol; era mi ilusión, pero no en estas circunstancias. Quizás, si mi situación personal hubiera sido otra, me habría planteado otras opciones. Pero prioricé la familia, poder estar en casa y dar estabilidad a mi hijo«, confiesa abiertamente.
La histórica perica no esconde que le queda la espina clavada de no haber elegido ella misma el momento de parar sobre el terreno de juego. «Mi final idílico habría sido llegar al momento de decir: ‘Físicamente ya no puedo más y es hora de dejarlo’. No ha sido así, porque todavía me sentía muy bien físicamente y creo que habría podido jugar unos años más«, lamenta la ya ex futbolista perico, aunque matiza el enorme peso que ha tenido su embarazo: «Si no hubieran existido estas circunstancias de ser madre, quizás me habría costado mucho más. Pero es cierto que ha sido un punto clave a la hora de plantearme toda mi vida».

A pesar del sabor agridulce de la despedida y de haber asumido un rol más secundario en la última campaña, Pablos se marcha con el orgullo del deber cumplido tras llegar en 2018 al filial procedente del Igualada. «He cumplido un sueño, la verdad. Cuando empecé a jugar a fútbol no me imaginaba llegar a jugar en la Liga F. Para mí, el sueño ya era llegar al Espanyol, y subir al equipo a primera fue decir: ‘Lo he hecho todo’. Todo lo que soñaba, lo he hecho», rememora con emoción, situando aquel ascenso como el momento más mágico de sus ocho años en el club.
Respecto al panorama actual, la capitana pone en valor la estabilidad lograda con la permanencia en la máxima categoría y destaca la unión del vestuario: «Era un vestuario muy sano, éramos una familia. Y eso se ha mantenido«. No obstante, se muestra realista con las dificultades que aún arrastra el fútbol femenino fuera de la estructura del FC Barcelona: «Hoy es muy complicado vivir exclusivamente del fútbol. El Barça está ahora mismo en otra liga. Ojalá algún día todo sea mucho más igualado».
A las puertas de iniciar la etapa que afronta con más ilusión, la ya exfutbolista descarta hacer planes de futuro a corto plazo o pensar en una futura vinculación con la entidad. «Quiero disfrutar de mi hijo y centrarme en el presente, en el día a día. Estoy muy orgullosa de dónde he llegado. Miro atrás y pienso: ‘Qué camino más bonito'», concluye una de las grandes referentes de La21.




