Hay noches que pueden marcar un punto de inflexión en una temporada. La de este viernes en La Rosaleda (21:00 horas) es una de ellas para el Espanyol, que visita al Málaga con un objetivo tan sencillo de explicar como urgente de cumplir: ganar para recuperar la confianza, las sensaciones y la tranquilidad que las últimas derrotas han puesto en entredicho. El espanyolismo necesita volver a sonreír después de los tropiezos ante el Rayo Vallecano y el Elche.
Dos derrotas dolorosas, justo antes de un parón de tres semanas que ha dejado tiempo para analizar errores, corregir detalles y preparar una respuesta. Ahora toca demostrarlo sobre el césped. Y qué mejor escenario que La Rosaleda, donde los blanquiazules estarán acompañados por su afición en una nueva demostración de fidelidad perica.
El foco estará inevitablemente sobre Manolo González. El técnico gallego afronta el encuentro con la presión propia de una situación que exige resultados, pero también con el respaldo público de Monchi, que ha querido zanjar cualquier especulación sobre su continuidad. «Nunca se me pasó por la cabeza cesar a Manolo González, no ha cambiado absolutamente nada con el entrenador», aseguró el director deportivo blanquiazul.
Un mensaje que refuerza la confianza del club en el entrenador, aunque la mejor manera de recuperar la calma sigue siendo sumar de tres. El propio Manolo reconoció que el vestuario y la entidad le transmiten tranquilidad, pero sabe que el fútbol no entiende de discursos: hacen falta resultados.
Enfrente estará un Málaga que llega como colista y que únicamente ha marcado tres goles, una circunstancia que convierte la cita en una oportunidad para que el Espanyol vuelva a mostrar su mejor versión. Sin embargo, nadie regalará nada. Los pericos deberán recuperar la solidez, competir con personalidad y transformar sus ocasiones en goles.
En el apartado deportivo, se esperan cambios en el once, aunque sin una revolución en el planteamiento. Una de las incógnitas está en el lateral izquierdo, donde Roger Hinojo y Hartman se disputan una plaza. También habrá que estar atentos al doble pivote, con la posibilidad de recuperar la pareja formada por Pol Lozano y Urko González.

Edu Expósito apunta a tener protagonismo, ya sea en el centro del campo o unos metros más adelantado, mientras que Bryan Zaragoza podría ocupar la banda izquierda. Dolan y Javi Hernández son otras opciones para completar el frente ofensivo, con Roberto Fernández como referencia goleadora.
El delantero internacional, que atraviesa un gran momento de cara a portería, será una de las principales bazas para que el Espanyol encuentre el camino del triunfo. El equipo necesita recuperar la pegada y volver a demostrar que tiene argumentos para competir con garantías.
La gran noticia de la convocatoria tiene nombre propio: Javi Puado. El capitán vuelve a una lista 271 días después de su último partido, disputado el pasado 11 de enero ante el Levante, cuando sufrió una lesión que le obligó a afrontar una larga recuperación. Nueve meses de espera, trabajo y paciencia para volver a sentirse futbolista. Su presencia en la expedición supone un impulso anímico para el vestuario y para una afición que lleva demasiado tiempo esperando este momento.
Su participación dependerá de las sensaciones y de cómo evolucione el encuentro. Manolo González no quiere correr riesgos con un jugador fundamental para el equipo, por lo que habrá que esperar para saber si el ‘7’ puede volver a pisar el césped.
También entra por primera vez en la convocatoria Gorosabel, que todavía no ha debutado oficialmente con la camiseta blanquiazul. Javi Hernández, recuperado de sus molestias con la Sub-21, y Vanja Drkusic, de regreso tras sus compromisos internacionales, completan las novedades. Jofre Carreras y Kike García son las únicas bajas.
El Espanyol vuelve a Málaga seis años después de su última visita liguera, pero esta vez lo hace en Primera División y acompañado por una afición que nunca falla. Los pericos estarán en La Rosaleda para empujar a los suyos en una noche que puede servir para cambiar el rumbo de las últimas semanas. Es el momento de responder en el campo.





