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Ángel Fortuño, el portero de barrio que lanzaba faltas y penaltis en la Verneda

Ángel Fortuño es el hombre de moda en el Espanyol. Su actuación ante el Málaga, donde aprovechó la lesión de Marko Dmitrovic para reivindicarse bajo palos, ha puesto el foco sobre un guardameta que lleva toda una vida esperando su oportunidad. Formado en La 21 desde los siete años, pasó de recoger balones en el RCDE Stadium a defender la portería del primer equipo blanquiazul.

Los compañeros del diario ARA repasan algunos detalles curiosos de su trayectoria, marcada por la perseverancia, su vínculo con el barrio de la Verneda y una habilidad que ya exhibía cuando era pequeño: el golpeo de balón. Antes de incorporarse al Espanyol en el verano de 2009, Fortuño jugaba en el CE Júpiter, el equipo de su barrio. De hecho, rechazó inicialmente la posibilidad de fichar por el club blanquiazul porque no quería separarse de sus amigos.

Fèlix Mayor, uno de sus entrenadores en aquella etapa, ya veía en él cualidades especiales. «Desde bien pequeño que ya se puso bajo palos y era igual que ahora, era un mini-Ángel», recuerda.

Además de sus reflejos y su habilidad en el uno contra uno, Fortuño destacaba por su golpeo de balón. Tanto es así que cuando todavía jugaba en el Júpiter lanzaba faltas y penaltis. «Imagina si tenía buen pie que chutaba las faltas y los penaltis. Entre él y Marc Carbonell, que ahora está en el Santfeliuenc, se lo repartían», explica Mayor.

Foto: Carlos Mira

El vínculo con sus raíces sigue intacto. Su padre también fue portero del primer equipo del Júpiter y el guardameta mantiene amistades de aquella época.

Desde su llegada al Espanyol, Fortuño ha pasado por todas las categorías de La 21. Sin embargo, su camino hacia el primer equipo no fue sencillo. Con 1,83 metros de altura, llegó a dudar de sus opciones de alcanzar la élite por una cuestión de centímetros. Su potencia de salto, sus reflejos y su valentía le permitieron superar esas dudas. Durante su etapa formativa también compartió generación y una competencia sana con Joan Garcia, con quien llegó a coincidir en convocatorias de las categorías inferiores de la selección española.

La falta de minutos en el filial incluso le llevó a plantearse una salida, pero desde el club le animaron a seguir. Hoy, con contrato hasta 2030, Fortuño empieza a recoger los frutos de tantos años de trabajo. Su gran actuación en Málaga ha reabierto el debate sobre la portería blanquiazul. Con Dmitrovic recuperado, queda por ver si Manolo González mantiene su apuesta ante el Atlético de Madrid. Lo que está claro es que el portero de la Verneda ya ha aprovechado su oportunidad para convertirse en uno de los nombres propios de la actualidad perica.

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