Mails que nunca envié
De: Fran Sánchez Alaminos Para: Alan Pace y Monchi CC: Manolo González Asunto: Sensación de morir Fecha: 25 de octubre de 2026
Sensación de morir
Señor Pace y señor Rodríguez Verdejo:
Hubo un tiempo en que Sensación de vivir marcó a toda una generación. Brandon, Brenda, Dylan, Kelly… Personajes que crecían, se equivocaban, sufrían y volvían a levantarse. Historias de amor, de lealtad, de caídas y de segundas oportunidades. El Espanyol también tiene sus personajes, sus dramas y sus giros de guión. Pero lo que durante un tiempo fue una historia de supervivencia empieza a convertirse en algo mucho más inquietante. Bienvenidos a Sensación de morir.
A Manolo González hay que agradecerle mucho. Llegó para sustituir a Ramis cuando el ascenso parecía escaparse y consiguió devolver al Espanyol a Primera cuando pocos lo veían claro. Después, con una plantilla paupérrima, nos mantuvo en la élite. Y la temporada pasada, cuando parecía que la permanencia estaba encarrilada, el equipo se complicó la vida al final y acabó sufriendo más de lo necesario para salvarse.
Por eso cuesta tanto escribir sobre lo que está pasando. Porque no hablamos de alguien que llegó sin historia, sino del entrenador que nos hizo creer cuando más falta nos hacía y convertirse en su portavoz en ocasiones. Cuesta escribir del hombre que nos devolvió la ilusión para volver a donde sentimos que pertenecemos.
Pero el fútbol no se detiene para agradecer los servicios prestados. Y los números de 2026 son demoledores: 31 partidos, cuatro victorias, nueve empates y 18 derrotas. Apenas 21 puntos de 93 posibles. Detrás de esas cifras hay demasiados partidos de decepción, demasiadas esperanzas que se apagan y una afición que empieza a preguntarse cuánto más puede aguantar.

El Espanyol parece atrapado en una historia que ya conoce demasiado bien: sufrir, resistir y esperar un milagro. Y vivir así desgasta. Desgasta al equipo, desgasta a la grada y termina desgastando incluso la confianza en quienes un día nos hicieron felices. A Manolo no se le puede borrar lo que consiguió. Pero tampoco podemos permitir que el recuerdo nos impida mirar de frente al presente. El agradecimiento no puede obligarnos a callar ni convertir la lealtad en resignación.
Porque el Espanyol es mucho más que una permanencia, una clasificación o un resultado. Es una manera de sentir, de sufrir y de seguir estando ahí incluso cuando todo se tuerce. Precisamente por eso duele tanto ver cómo se nos escapa la ilusión. Manolo nos devolvió la sensación de vivir y quizá por eso resulta tan doloroso comprobar que hoy empezamos a sentir lo contrario y la situación se ha vuelto insostenible. No se trata de olvidar lo que nos dio, sino de tomar conciencia de que ya no puede devolvernos aquello que estamos perdiendo: la esperanza en que él puede sacarnos del atolladero.
Porque uno puede soportar una derrota. Puede aceptar una mala temporada. Lo que cuesta mucho más es acostumbrarse a sufrir sin encontrar una salida que Manolo no va a saber localizar. Señores Pace y Monchi, pongan solución urgente a este problema.
Atentamente,
En X @SanchezAlaminos






El problema es que el Sr Pace no está por la labor. Lo que no entiendo es que le ha hecho comprar el Espanyol, teniendo además los problemas que tiene con el Burnley.
Me acuerdo de los años 60-70, de nuestros 5 delfines Amas, Marcial, Re, Rodilla y Jose María, y como el Espanyol ganó al Barza, por 5-2 en Sarria, entonces no había tanta diferencia entre Espanyol y barza, de las copas de 2000, y 2006,
me lleno de nostalgia, de verdad el Espanyol de hoy, sin rumbo,ni orden ni concierto.mientra nuestro eterno rival cada vez es más grande, su valor es de 7500 millones y ya sabéis lo q pagó Pace por el Espanyol, 130 millones
! Q desastre! !Se a hecho las cosas muy mal!