InicioOPINIÓNCuando a la incertidumbre le pides compromiso y seguridad, por Joan Renom

Cuando a la incertidumbre le pides compromiso y seguridad, por Joan Renom

El sábado, nuestro querido RCDE volvió a caer. Otra vez, víctima de unos minutos finales fatídicos que nos condenan a ocupar puestos de descenso directo. Un territorio que, por desgracia, ya no nos resulta tan desconocido como nos gustaría. Pero cuando una situación se repite jornada tras jornada, deja de ser mala suerte para convertirse en un problema que alguien debe solucionar.

Y ahí aparece Manolo González.

El técnico no acierta ni con algunos planteamientos iniciales ni, especialmente, con la gestión de los partidos cuando las cosas se tuercen. El equipo pierde el poco control que pueda tener, se repliega y acaba confundiendo defender una ventaja con renunciar a jugar. Retirar a un futbolista como Javi Hernández supone perder capacidad para tener el balón, filtrar pases y mantener al rival lejos de nuestra área. El mensaje parece claro: toca aguantar. El problema es que, demasiadas veces, acabamos naufragando.

Manolo habla de ese clic que desconecta al equipo sin darse cuenta que quizás lo provoca él con ese cambio, cuando el comportamiento se repite, hay que mirar también hacia el banquillo. Los cambios y las decisiones tácticas tienen consecuencias. Si esta dinámica se ha producido en siete de los nueve partidos disputados, ya no podemos refugiarnos en los detalles ni en la mala fortuna. Hay un patrón y hay responsabilidades.

Manolo González debe ser cesado. La situación deportiva exige un cambio y el banquillo no puede quedar al margen de las consecuencias de los resultados. Pero sería un error pensar que cambiar de entrenador basta para resolver los problemas del Espanyol.

Porque hay otra cuestión que también merece atención: la incertidumbre contractual de buena parte de la plantilla. ¿Cómo se puede exigir compromiso sin ofrecer seguridad?

En cualquier ámbito profesional, la confianza y las perspectivas de futuro ayudan a construir compromiso, especialmente cuando llegan las dificultades. No garantizan el éxito, pero contribuyen a que cada persona se sienta parte de un proyecto.

En el once titular del sábado, únicamente Fortuño, Javi Hernández, Cala y Roberto tienen contrato más allá de junio de 2027. Los otros siete —Pol, Cabrera, Expósito, Hartman, Omar, Bryan y Drkusic— afrontan una situación contractual que no garantiza su continuidad más allá de la próxima temporada, ya sea por la finalización de sus contratos o de sus cesiones y esta situación se puede trasladar a otros tantos miembros de la plantilla que no gozan de minutos por ahora…

El equipo de Manolo González en El Sardinero | Foto: David Jiménez

Esta realidad no implica una falta de compromiso por parte de los jugadores ni explica por sí sola los malos resultados. Sin embargo, plantea una pregunta legítima: ¿Qué proyecto deportivo está construyendo el Espanyol si buena parte de sus futbolistas no tiene claro su futuro?

La dirección deportiva también debe asumir su responsabilidad. Planificar una plantilla no consiste únicamente en fichar jugadores y confeccionar un once, sino en anticiparse, resolver situaciones contractuales y dotar al equipo de continuidad.

Cambiar nombres no es cambiar el rumbo

El Espanyol necesita un cambio en el banquillo, pero también una planificación que vaya más allá de la urgencia del próximo partido. Si el nuevo entrenador se encuentra con las mismas dudas contractuales y la misma falta de perspectiva de futuro para buena parte de la plantilla, el riesgo de repetir los errores será evidente.

La permanencia se juega en el césped, pero la solidez de un equipo también se construye en los despachos con la planificación de una plantilla que necesita certezas. Manolo debe responder por una dinámica que no ha sabido corregir y que arrastra durante todo este 2026, 4 victorias en 31 partidos ya ha sido crédito más que suficiente como para no arriesgarse a tirar la copa por tercera vez consecutiva, pero la dirección deportiva debe también tomar cartas en el asunto para aportar garantía al proyecto.

El RCDE necesita un nuevo entrenador, pero, sobre todo, necesita dejar de vivir instalado en la improvisación. De lo contrario, seguiremos cambiando piezas sin corregir el rumbo y preguntándonos, una temporada más, por qué volvemos a estar al borde del abismo y atrapados en el mismo círculo de incertidumbre, urgencias y decepciones.

2 COMENTARIOS

  1. Todo eso que dices es cierto, pero también te digo que si esos jugadores que no tienen la seguridad porque finalizan contrato, si no se esfuerzan quien los va a contratar después ya te lo digo yo nadie, o en su caso a la baja y en una categoría inferior seguro, es como si yo doy el dueño de una empresa y me dicen que un tal trabajador que está haciendo la entrevista y me comentan que es un Mantero( poco trabajador) evidentemente yo no lo contrato, es así de claro, por eso digo que los jugadores verán lo que hacen mejor para su futuro

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