La preocupación en el entorno del Espanyol es palpable y una de las voces autorizadas para analizar el presente del club es, sin duda, Kiko Casilla. El que fuera ídolo de la portería blanquiazul ha compartido sus impresiones en una entrevista con AS, donde se muestra perplejo ante el bajón de rendimiento de un equipo que deslumbró en el inicio del campeonato pero que ahora se encuentra sumido en una crisis de resultados difícil de explicar. Casilla admite que «no entiendo cómo se ha podido caer de esa manera el equipo después de una primera vuelta fantástica» y cree que «ni siquiera Manolo González sabría explicar realmente el motivo» de este cambio tan drástico.
Para el guardameta, la clave no reside tanto en la pizarra o en la calidad técnica de la plantilla, sino en el factor psicológico que arrastra el grupo. Casilla subraya que, al ser los mismos protagonistas que firmaron un gran arranque, el problema parece residir en una «espiral negativa en la que entras y no sabes salir«. Según su visión, lo que le sucede al Espanyol «puede ser más una dinámica mental, que un problema de fútbol«.
Uno de los nombres propios de la charla ha sido Marko Dimitrovic. Casilla no ha escatimado en elogios hacia el serbio, asegurando que «ha cubierto con solvencia la salida de Joan Garcia y ha dado muchos puntos al equipo«. Define al actual guardameta titular como un portero «sobrio y fiable» que le encanta, cuya presencia ha sido vital para la portería perica.
Con la mirada puesta en el calendario, el exinternacional advierte de que «llegan curvas peligrosas» en el mes que resta para concluir la temporada. Con los rivales de la zona baja sumando con frecuencia, Casilla recalca que «el abismo está cerca» y que «habrá mucha presión» en cada encuentro. El mensaje es claro y contundente: el club debe salir de esta situación «como sea» para evitar que este bache termine en una tragedia deportiva que nadie en la entidad desea.





